lunes, 22 de enero de 2018

Pontevedra é Boa Vila

Hoy estuve en Pontevedra visitando amigos. La primera cita fue en el Cafetín. Allí tuve ocasión, en compañía de Chesqui, de recordar momentos y personas. De entre las segundas,  apareció la figura amical de Xosé Luis Bóveda hace diecisiete años. Fue mi primer ecuentro con él un 17 de agosto, también en el Cafetín, tras su intervención en los actos del Día de Galiza Mártir. En aquella ocasión, año 2000, en compañía de Gonzalo Gómez, quien me lo presentó, hablamos anticipadamente de los actos a desarrollar en el 2003, que sería el centenario del nacimiento de Alexandre Bóveda. Andaban ambos, junto a otros, organizando la Federación de Pensionistas y Jubilados de la CIGA. Nada en aquella ocasión me permitía adivinar que cuando llegara ese momento habría de estar dando a conocer la figura de Alexandre a los canarios, incluso a la mayoría de los gallegos, que en ese momento se encontraban en la isla de Fuerteventura. Para ese fin, los programas radiofónicos Troula, en Radio Archipiélago y posteriormente Trisquel y Ultreia, que también realizaba en Canal 9 y Radiodifusión Fuerteventura respectivamente, cumplirán un papel muy destacado. Vuelvo a Pontevedra en esta reseña. Antes de verme con Chesqui hablo con Manolo Pereira, en trance de salud delicado. Manolo, junto a su mujer Pilar, asumieron un compromiso antifascista, desde la militancia en el Partido Comunista. Y es aquí donde se cruzan dos trayectorias politicas en Pontevedra, como en tantos otros lugares de Galicia. Las representadas por el Partido Galeguista y el Partido Comunista, diferentes, aunque convergentes en Febrero de 1936 en el Frente Popular. La lucha de estos dos partidos, en el interior como en la emigración y el exilio, en los lustros que sucedieron a la guerra del treinta y seis, tiene como denominador común un ingrato pago de olvido, en muchos casos, de sus protagonistas. También galeguistas y comunistas obtuvieron, cuando llegó la ocasión, un escaso rédito electoral de sus esfuerzos. Por todo esto digo, que la Pontevedra de Bóveda, Castelao u otros más anónimos como Manolo Pereira y Pilar, é Boa Vila.

lunes, 8 de enero de 2018

Sacrosanta Transición

¿Cuál fue el sistema de partidos en el franquismo?. Esto nos remite a la indagación del sentido de pluralismo político en una dictadura.

El caso es que vamos a intententar dibujar aquello que se movía en las sombras del régimen franquista en los años de expansión económica o desarrollismo hasta poco más que los que enmarca la crisis internacional del petróleo de 1973.

Para ser concretos, vamos a reseñar los grupos emergentes en la izquierda, obligados a una existencia de persecución. A continuación marcaremos cuatro principales genealogías, partiendo de la base de que el denominado Partido por antonomasia no era otro que el PCE y que seguiría hegemonizando la izquierda durante todos esos años, aunque en disputa, en algunos casos, con los nuevos actores políticos, más o menos grupúsculares.

Genealogía Primera. El propio PCE. De ahí surgirá la primera escisión de los sesenta, al socaire de la ruptura chino-soviética y de la desestalinización jruschovista así como de la aprobación de la política de Reconciliación Nacional en 1956. Esta primera escisión sería en 1964 el PCE(m-l), que en 1971 daría lugar a la juntas o comités pro- FRAP. Posteriores escisiones del PCE reseñables serían el PCE (VIII y IX Congresos), liderado por Eduardo García y Agustín Gómez. También el PCOE de Enrique Líster. La irrupción de estos dos últimos partidos tendría como telón de fondo la intervención del Pacto de Varsovia en 1968 en Checoslovaquia.

Genealogía Segunda. Los grupos de activismo social cristianos, fundamentalmente la HOAC y la JOC. Algunos sectores de sacristía evolucionaron hacia el marxismo, incluso en su vertiente maoísta. El caso más destacado tal vez fuera la ORT. Su proyección en algunas barriadas obreras fue algo más que testimonial.

Genealogía Tercera. El mundo de ETA. De sus debates internos y de su entorno social surgirían a finales de los sesenta ETA-berri, que daría lugar al Movimiento Comunista (MC). También a comienzos de los setenta, allá por el 73, ETA Sexta Asamblea, que en 1974 se fusionará con LCR(Liga Comunista Revolucionaria), de ideología trotskista.

Genealogía Cuarta. Frente de Liberación Popular( FELIPE). Aunque no ajeno en su arranque al mundo católico, se dió aires de renovación en la izquierda en relación al marxismo soviético. Su principal escenario fue el movimiento estudiantil universitario. Entre sus componentes algunos darían transcurridos los años con sus huesos en el apeadero del PSOE. El FELIPE y grupos afines también puede considerarse un precursor de la Liga.

De forma no exhaustiva pero si señalando los principales actores del reparto aquí se citan las cuatro principales genealogías de los antecedentes de la Transición, en cuanto a aquellas izquierdas que procedentes de la clandestinidad y orillando el PCE serían marginadas o excluidas de la legalización de partidos a las elecciones legislativas del 15 de Junio de 1977, las primeras de la Monarquía.

Algunos de estos concurrieron bajo subterfugio de plataformas, coaliciones y agrupaciones electorales, implementadas en tiempo express.

De estas líneas se puede extraer una cierta sistemática para un ulterior estudio.

jueves, 21 de diciembre de 2017

La Santa Transición

Con la aprobación del Plan de Estabilización en 1959 y tras el reconocimiento del régimen franquista por el Vaticano, el ingreso de España en la ONU y la visita de Ike Eisenhower se puede decir que finaliza la posguerra española o cuando menos su etapa autárquica y se ponen bases firmes para el desarrollismo de los sesenta, cuyos elementos icónicos serían la emigración, el turismo y el seat seiscientos.

Los dos primeros financiarían junto con la penetración de capital yanqui el mentado desarrollismo. Esto provocaría cierta redistribución de la renta y una mayor movilidad social, tanto vertical como territorialmente.

Será en los sesenta que emerjan nuevas fuerzas de oposición en la izquierda que disputen su hegemonía al Partido Comunista de España, que desde 1956 defendía una política de Reconciliación Nacional, posteriormente plasmada en el enunciado de Pacto para la Libertad.

En esa encrucijada de los sesenta-setenta hace su irrupción la disyuntiva Reforma/Ruptura con respecto a la salida política al Régimen.

La salida rupturista podría ejemplificarla el Proceso de Burgos de las navidades de 1970, donde se enjuiciaba la acción armada de ETA, que dotó de músculo e impulso a la izquierda revolucionaria en el conjunto del Estado y puso con fuerza sobre el tapete la asunción del Derecho de Autodeterminacion de pueblos y nacionalidades bajo el yugo franquista.

La otra fecha, que simboliza el pactismo o reformismo y que vino en dar una contradicción irresoluble, fue la creación en el verano de 1974 en París de la Junta Democrática, auspiciada por Santiago Carrillo, Calvo Serer, el Marqués de Villalonga y otros.

A ella se incorporarían otros grupos de izquierda como los sucedáneos maoistas del Partido de los Trabajadores de España de Eladio García Castro, cda Ramón Lobato, el Partido Socialista Popular de Tierno Galván, entre otros.

Aún posteriormente se crearía la Plataforma Democrática, bajo inspiración del PSOE felipista y la Democracia Cristiana, con frutas exóticas de sucedáneo nuevamente maoísta, la ORT de José Sanromá,  cda Intxausti.

Y ya finalmente, Coordinación Democrática o Platajunta, la suma de las anteriormente citadas. Ésta pactaría con el franquismo reformista, llamados aperturistas, frente al búnker.

A esto y mucho más llamamos la sacrosanta Transición, por otros llamada Reforma. Finalmente de Ruptura a ruptura pactada o vaya usted a saber. Su concreción fue la aprobación en diciembre de 1978 de la vigente Constitución Española.

De todo esto dos tabúes perviven: la INTANGIBILIDAD DE LA MONARQUÍA y la DENEGACIÓN DEL DERECHO DE AUTODETERMINACIÓN.

Hoy se vota en Cataluña.

domingo, 17 de diciembre de 2017

Navidades sesentayeras

Eran los años sesenta en Vigo. Llegaban puntualmente a su cita anual las Navidades. Eso si, no madrugaban tanto, no había Corte Inglés ni un alcalde de ego hipertrofiado que hiciera de esas fechas un culto a sí mismo, de tal modo que fuera a un tiempo el burro, el buey, San José, la Virgen y hasta el mismísimo niño mesías.

Tampoco teníamos el puente largo de la Constitución y la Inmaculada, porque bastaba con el dogma virginal de la segunda.

Los dos árboles públicos que destacaban y se adornaban eran, en ocasiones, el Olivo, en el.Paseo de Alfonso XII y el que ponía la Caja de Ahorros Municipal de Vigo en su sede principal.

De la megalomanía de un árbol ficticio de lucerío taurino ni por asomo. No disputábamos el ridículo de ningún récord mastodóntico con Tokio, Berlín o Nueva York. No pretendíamos ser el ombligo destellante del universo.

Los protagonistas éramos los niños. Los dos actos rituales públicos más importantes eran la visita al Belén de la Caja de Ahorros y la asistencia a la Cabalgata de Reyes.

La Navidad en aquellos años infantiles de los sesentaytantos se notaba de verdad con las vacaciones escolares y el sorteo de la lotería, cantada por los niños de San Ildefonso, que era seguido preferentemente por los aparatos de radio, cuyas voces inundaban por la mañana los quehaceres cotidianos de la jornada.

Jugábamos en la calle y disfrutábamos de lo lindo con aquel asueto vacacional que se nos hacía brevísimo para el disfrute de los regalos.

No asomaba sus barbas gringas Santa Claus por nuestras calles, aunque ya si por las pantallas de los primeros televisores en las series americanas.

Vamos, que de papanoeladas nada.

En esas fechas, otra cita infantil viguesa ineludible con la Navidad era entregar la carta a Sus Majestades visitando Almacenes Alfredo Romero, en la calle del Príncipe. Durante el año los jueves regalaban globos. Aquellos almacenes tenían ya de suyo algo de majestuoso, con su estanque de peces de colores y hasta creo recordar pájaros multicolores.

Por lo demás, esas fiestas viguesas eran de compartir, un tanto comunitarias, unos entrábamos en casa de los otros, sin importar quien tuviera más o menos. Duraban menos y se disfrutaban más.

Reinaba, perdón, gobernaba localmente aquellos años Portanet.

jueves, 9 de noviembre de 2017

Año 100. Revolución Rusa.

Tiene magnetismo todo aquello que computa en base decimal y en el recuento histórico las décadas, que ya Ortega utilizara para el marcaje generacional, y no digamos su múltiplo la centena. De cualquier modo ese redondeo de cifra exacta suele tener algo de arbitrario o convención. Así aceptémoslo. Por tanto, más que de Revolución Rusa habría que hablar de revoluciones y aún contrarrevolución o reacción. En la cadencia o secuencia podemos citar, sin abandonar el marco temporal del pasado siglo veinte, la revolución de 1905, con el telón de fondo de la guerrra ruso japonesa de la que Rusia saldría derrotada.

En este escenario hacen su presentación los soviets, que doce años más tarde saldrían triunfantes en su segunda cita con la Historia. Un segundo actor compareciente, tramoyista en ocasiones, un pequeño grupúsculo nacido en Petrogrado, capital del Imperio, que en 1.898 se convertiría en el Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia. En su segundo Congreso, celebrado en 1.903, se escinde entre mencheviques y bolcheviques.

Soviets y Partido Bolchevique ya operantes en 1905, doce  años después protagonizarán un drama en varios actos que detonarán acontecimientos decisivos en el pasado siglo veinte.

El día 3 de Marzo de 1917 comienza la huelga en las fábricas Putilov, inicio de la Revolución de Febrero. Se establece una dualidad de poder, enfrentándose el Soviet de Petrogrado al Gobierno de Aleksander Kerenski. Lenin hace públicas sus tesis de abril. El Soviet de Petrogrado elige a Trotsky su presidente. Él será el ejecutor de poner fin a la Duma y al Gobierno constitucionalista. En la noche del 6 al 7 de Noviembre los bolcheviques se hacen con el control de Petrogado, poniendo en fuga a Kerenski.

Mediante decreto el 28 de Enero de 1918 se crea el Ejército Rojo. El 3 de Marzo Trotsky firma el Tratado de Brest-Litovsk, que pone fin, para el Imperio Ruso, su participación en la Primera Guerra Mundial. El 12 de Marzo la capital se traslada a Moscú y el Partido Bolchevique pasa a recibir el nombre de Partido Comunista.

A partir de ahí tres años de guerra contra los rusos blancos y la intervención extranjera, que concluirá con la derrota de aquellos en Crimea. A su conclusión, Lenin plantea la NEP o Nueva Política  Económica, que relajaría las medidas del denominado comunismo de guerra.

En 1.922 nace la Unión Soviética, dotándose de su primera Constitución en 1.924, año del fallecimiento de Lenin. Aquí se abre un amplio tiempo histórico, con sus meandros, flujos y reflujos, lealtades y traiciones, muertes, prisiones y exilios, resultando el paradigma la trashumancia y crimen de Trotsky, en Agosto de 1.940, en Coyoacán, México. El piolet como símbolo.

La URSS terminará su transitar por la Historia en Agosto de 1.991, en implosión perpretada por los herederos de aquél 1.917. En su existencia se impuso la "raison d'Etat" de la que llegaría a ser superpotencia. Dirigida despoticamente por una élite, a la que se denominó nomenklatura, también intelligentsia, ni la perestroika ni la glasnost pudieron despertarla. Una economía y política burocratizadas coadyuvaron a su fin junto a un escalamiento militar en las relaciones internacionales, sintetizado en el envite de la administacion Reagan, denominado proyecto IDE, escudo antimisiles o guerra de las galaxias. Otro grave error en el plano exterior, el avispero de Afganistán, donde se metió en 1.979 , despertó el león dormido de los islamismos, convirtiendo en su particular Vietnam este conflicto.

Año 100 evoca un aire promisorio, fundacional, aún mesiánico y milenarista, de un tiempo que en cierto modo anula el tiempo. Algo así se pretendía cuando a Marx se le atribuyó aquello de que hasta la Revolución Comunista la humanidad habría vivido en la Prehistoria. Habríamos llegado al tiempo de la Parusía. Que cada quien haga su juicio. El mío es un juicio de intenciones y por tanto benévolo, aunque con observaciones. Serias . Eso si.

martes, 22 de agosto de 2017

El asesinato de Trotsky

Estamos en el mes de Agosto y un día 21 de tal mes fallecía en México el revolucionario Lev Bronstein, más conocido como León Trotsky. Fue asesinado con piolet por Ramón Mercader, agente estalinista catalán, bajo identidad falsa.

Aquel hecho tuvo gran repercusión social e incluso trascendencia histórica. Por de pronto decapitaba la Cuarta Internacional, creada en París  apenas dos años antes, en Septiembre de 1.938. Trotsky, su máximo inspirador e impulsor, no había podido asistir, aunque fue el autor de su Programa fundacional, conocido como Programa de Transición.

Dada la relevancia de la figura histórica de Trotsky su muerte puede considerarse un magnicidio. Ramón Mercader tras pasar 20 años en presidio saldrá rumbo a la URSS para acabar sus días en el paraíso cubano.

Transcurridos 77 años de aquellos luctuosos sucesos la URSS implosionó en 1.991 y el culto actual a Stalin lo profesan fundamentalmente sectores ultranacionalistas rusos y eslavos que lo ven como un icono nacional-popular.

Incluso devino estandarte de la nueva versión del espacio geopolítico de Eurasia y es más apreciado por la extrema derecha Nacional -Bolchevique, incluso en la Alemania actual, donde los revisionistas  históricos recuperan la figura de Otto Strasser, denominada izquierda Nacional del Partido Nazi.

Ya en los años veinte planteaban un lebensraum con la pretensión de la anuencia de Stalin. Al fin, en los treinta el Pacto Molotov -Ribbentrop sería la confirmación efímera y fallida de tal propósito a costa al menos de Polonia.

¿Cuál sería hoy la mirada de Trotsky sobre Stalin a los pies de los escombros de la URSS, sobre los resultados de la edificación del socialismo en un sólo país?.

La Historia ha expedido su certificación. El asesinato de Trotsky en Coyoacán además de cruel resultó completamente inútil. El internacionalismo de Trotsky, sino ya proletario, supo al menos columbrar con mayor acuidad el mundo presente que el delirio megalómano de su encarnizado perseguidor.

viernes, 18 de agosto de 2017

Taberna de Eligio

Travesía de la Aurora, en un trecho tan corto, paralelo a Príncipe, y en sus aledaños, arrancando de la Puerta del Sol, un puñado de tascas, tabernas o establecimientos de más bebida que comida.

Citemos El Bosque, La Viuda, El Cotorro, El Águila,  El Petán, El Basquet o El Acuario. Una toponimia urbana de la vid y el lúpulo pricipalmente. Como Acrópolis jornalística presidencial se alza la figura de El Pueblo Gallego, hoy destronada por un adefesio que alberga el Colegio de Arquitectos.

En los bajos de El Pueblo, en la Travesía antes citada, los dos principales protagonistas de este fragmento de memoria, como personajes vivos y singulares, albergando estampas de tiempos ya idos y nunca preteridos.

Digo los años setenta y la Taberna Eligio y La Viuda, el bullicio de voces y cantos, la miscelánea de procedencias barriales y de oficio, proletarios, estudiantes, escritores, pintores, algún poeta.

Con nombre propio, Lugrís, Cunqueiro, Castroviejo, Granell, Sucasas, Tomé, Monroi, Eiravella, Mantecón, Oroza, citados de forma dispersa e incompleta. En La Viuda, regentando   Doña Amparo y posteriormente Maruja y Fito. En Eligio, él propio, y tras su fallecimiento, su yerno Carlos, marino mercante, acompañado en la cocina durante un tiempo por Jaime.

El pretexto de estas líneas es la desaparición de Carlos, persona entrañable y en ocasiones algo gruñona, a quien rendimos tributo de amistad. Y en homenaje de tantas horas, en ocasiones más de las que el cuerpo podía aguantar, cultivadas por los integrantes de la Cofradía Penitencial del Ribeiro y otros caldos. Allá se nos fue a iluminar la Santa Compaña a la que nos iremos incorporando cada uno a su riguroso turno.

Yo por si acaso me apresuro a tomar un par de cuncas tintas sin importarme casta ni procedencia. Salutem Plurimam, como creo recordar que decía Latino de Hispalis, en Luces de Bohemia, obra de Valle Inclán, cliente ocasional que fuera de Eligio, cuyo loro tertulió con el eximio escritor a la par que extravagante ciudadano, en palabras del Dictador Miguel Primo de Rivera. Pues eso, a beber y apurar.